Evangelio

San Lucas 13, 1-9

 

En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús respondió: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera». Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?". Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar"».

Comentario

DOMINGO 3 CUARESMA, C

Domingo, 24 Marzo 2019

 

Los textos bíblicos del tercer domingo de Cuaresma presentan tres situaciones sin salida: la esclavitud del pueblo judío en Egipto (en la primera lectura), la ofensa, profanación y sacrilegio que comete Pilato en el Templo de Jerusalén y las consecuencias inevitables del funcionamiento de la naturaleza, que hace se derribe una edificación o que una higuera se obstine en no producir fruto.

 

a) La esclavitud en Egipto

 

Es una situación sin salida y de la cual no atisba el final. El Pueblo de Dios grita, pero tiene la sensación de no ser escuchado. El muy poderoso Faraón es considerado un dios y frente a él se presenta la figura insegura de Moisés que, con su debilidad para hablar, es llamado a colaborar con los planes del Señor. Precisamente a él Dios le descubrirá su nombre: YO SOY. Así, en presente. Dios no está sujeto al tiempo sino que está fuera del mismo. Dios no es fui y tampoco será. Él siempre es el que ES.

 

b) El sacrilegio

 

Otra situación sin salida: Pilato, sin respetar la religión de Israel, se permite profanar los sacrificios que se celebran en su Templo. Es una situación conocida y de actualidad, porque hoy –incluso en la tolerancia democrática española- resulta muy fácil profanar, y blasfemar.

 

c) La Torre de Siloé y la Higuera sin fruto

 

La naturaleza tiene sus leyes, que se cumplen de manera inexorable. Y también tiene su autonomía: funciona por sí misma. En esas situaciones, también sin salida, sobresale la figura del viñador, que se convierte en cuidador de la higuera estéril.

 

Quienes somos cristianos sabemos que la situación sin salida más grande es la Santa Cruz. En ella, está el Señor. Y el mismo Jesús está también como colaborador con los planes de Dios.

 

Cuando existen tantas situaciones irresolubles: enfermedades terminales, paro permanente, oposiciones que no se superan, relaciones familiares imposibles… se hace preciso descubrir que en todas ellas, siempre está Dios, que no se ausenta de ninguna. Él siempre es. Y, al mismo tiempo, en esas situaciones, Dios busca colaboradores –como Moisés o el viñador del Evangelio-, que le ayuden a cuidar su obra. Él nunca destruye y siempre sostiene. Y para no actuar solo, reclama “cuidadores”, que puedan facilitar que ocurran los frutos de la salvación.

F. Tejerizo, CSsR

 

 

 

 

 

San Mateo 1, 16, 18-21.24a

 

 

 

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo, José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados. Cuando José se despertó, hizo lo que le había mando el ángel del Señor.

SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA

19 Marzo 2019

 

La celebración de la Solemnidad de San José en plena Cuaresma, permite asumir que cada celebración o tiempo litúrgico, supone adentrarse en la totalidad del Misterio de la fe. Celebrar en esta fiesta el papel desempeñado por San José en la Historia de la Salvación es celebrar que el centro de la fe –la Pascua del Señor muerto y resucitado-, reclama anteriormente la realidad del Misterio de la Encarnación.

 

La figura de San José, a la luz de este relato evangélico, lleva a constatar que toda persona ha de recorrer un camino que supone hacer un triple reconocimiento: de sí mismo, de uno mismo ante los demás y de la propia vida y persona ante Dios.

 

Reconocer no es solo conocer o tener información, sino que indica, además, que aquello conocido resulta asumido de manera que afecta a la propia interioridad. En consecuencia, San José se reconoce a sí mismo de tal manera que el evangelista ha dicho que era un hombre justo. Es decir que, como en su interior no le cabe ninguna duda acerca de la Santísima Virgen, para no traicionarse a sí mismo, decide retirarse. Eso también le hace reconocerse ante la misma María y sus vecinos. El marcharse sin ponerla en evidencia hace que María sepa que su esposo no la cuestiona. Al mismo tiempo, comunica sin palabras a los habitantes de su pueblo que se marcha poniéndose a sí mismo en evidencia. En efecto, él será censurado por la opinión pública, pero no se deja condicionar por ella de manera que le llevara a hacer o decir algo contrario a sí mismo. Y por último, se reconoce ante Dios, que en sueños, le propone colaborar con sus planes. Haciendo eso se convierte en parte activa del Pueblo de Dios, heredero de las Promesas realizadas por Dios y constructor de la nueva realidad que será el nuevo Pueblo de Dios.

 

Aquí está el requisito de todo proceso de crecimiento y santidad: que cada cual se reconozca a sí mismo como aquello que lleva en su interior: padre de familia, o madre, o profesional, o sacerdote, o estudiante, o empleado… Que cada cual sepa reconocerse ante aquellos con quienes vive, sin dejarse manipular. Y que cada uno sepa reconocerse ante Dios y decidirse a colaborar con sus planes, aunque se manifiesten en un sueño.

F. Tejerizo, CSsR

 

San Lucas 9, 28b-36

 

En aquel tiempo, tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su  De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su éxodo, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño pero se espabilaron y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro ¡qué bueno es que estemos aquí! Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No sabía lo que decía Todavía estaba diciendo esto, cuando llegó una nube que los cubrió con su sombra. Se llenaron de temor al entrar en la nube. Y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo». Después de oírse la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por aquellos días, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

DOMINGO 2 CUARESMA, C

17 Marzo 2019

 

Somos ciudadanos del cielo. Esa realidad se constata con solo atreverse a entrar en la Iglesia y ser señalado por quienes nos conocen. Ser ciudadano del cielo también es atreverse a ver más allá de aquello que hay delante de las propias narices.

 

Como cada segundo domingo cuaresma, acogemos el pasaje evangélico de la Transfiguración del Señor. Eso supone ir más allá de la figura. Actualmente, más que de figura se prefiere hablar de “perfiles”. Los hay, para ofertar un puesto de trabajo. Y también existen múltiples en las “redes sociales”. Este pasajeevangélico propone ir más allá de la figura, del perfil o de la pantalla del televisor.

 

Personalmente, siempre que aparece el apóstol Pedro en el Evangelio me gusta comprobar que él representa a cualquiera de los discípulos del Señor. En este relato también sucede. De Pedro, Santiago y Juan, que son los mismos que estarán en el Huerto de los Olivos, se indica que estaban cansados, con sueño, que tenían miedo a la Palabra de Dios que resuena en la oscuridad de la nube, y que no sabían qué decir.

Las tres cosas pueden asumirse por cualquier discípulo del Jesús: ¡tantas veces cansados! ¡Tantas veces temerosos! Y tantas veces faltos de palabras y palabras oportunas y adecuadas.

 

El Señor proporciona a sus apóstoles una experiencia inesperada y desconcertante donde descubren que todavía, a pesar de sus cansancios y temores, pueden sacar fuerza de su interior y atreverse a ser creativos. Entonces, Pedro propone hacer tres tiendas. Es una propuesta ingenua y descabellada, que recuerda aquella tienda del encuentro que cada atardecer levantaba Israel durante sus cuarenta años por el desierto y donde bajaba la nube de Dios. En ese proyecto de edificación, el apóstol está arriesgándose a ir mucho más allá de lo que podía imaginar.

 

En efecto, este pasaje, permite descubrir el más allá de Jesús, porque es el Resucitado. Las personas somnolientas de Pedro, Santiago y Juan van más allá de sí mismos y se descubren Apóstoles, que escuchan y anuncian la Palabra de Dios, a pesar de la oscuridad, de sus miedos e insuficiencia de palabras. Y finalmente, la tienda es una construcción de Pedro, que lleva más allá y permite descubrir la misión que había recibido como Piedra sobre la que Jesús iba a edificar su Iglesia. Una Iglesia que, a pesar de su figura institucional, realmente en una construcción débil en la cual el Señor ha querido poner su morada.

F. Tejerizo, CSsR

San Lucas 4, 1-13

 

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo. En todos aquellos días estuvo sin comer, y al final, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan». Jesús le contestó: «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre"». Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me ha sido dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo». Respondiendo Jesús, le dijo: «Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto"». Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te cuiden", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con ninguna piedra"». Respondiendo Jesús, le dijo: «Está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios"». Acabada toda tentación el demonio se marchó hasta otra ocasión.

DOMINGO 1 CUARESMA, C

10 Marzo 2019

 

Se empieza la Cuaresma, como cada año, con la proclamación el texto evangélico de las Tentaciones. Este año, en la versión de San Lucas, se puede dar gracias a Dios porque el Espíritu Santo –el mismo que acompañó a Jesús en al Desierto- tampoco abandona a cada uno de nosotros en nuestros desiertos y dificultades cotidianos. Nunca estamos solos.

 

Y tampoco desvalidos ante cualquier tentación. Gracias a Dios, la tentación no es creativa y se limita a repetirse adaptándose a cada circunstancia. La tentación de Jesús al sentir hambre, por ejemplo, es la misma de Israel en el desierto con añoranza de Egipto, y es la misma de Adán y Eva en el Paraíso.

 

En este pasaje, la tentación se sirve de tres necesidades humanas: la física, la material y la emocional.

 

a) Física.

Jesús sintió hambre y la tentación siempre encuentra su complicidad en las necesidades propias del cuerpo humano. Sin embargo, sabemos que el cuerpo puede más de lo pensado. Eso se hace evidente en tantos enfermos que siempre pueden aguantar un poco más. Y lo mismo ocurre con deportistas, que con frecuencia intentan exigirse y superarse.

 

b) Material

La tentación dice: te daré todo esto. Es la misma tentación que se reitera en nuestra realidad del consumo. Además, en muchas ocasiones la publicidad genera múltiples necesidades innecesarias. Hoy es frecuente hablar de aquello que apetece y pretender que se puedan satisfacer los deseos más variados.

 

c) Emocional

La tentación ofrece la admiración, el reconocimiento y el éxito. Si llamas la atención y resultas atractivo, te convertirás en el centro de todas las relaciones e incluso te envidiarán. Entonces te sentirás protagonista, reconocido y apreciado.

 

Jesús es tentado como cualquier hombre. El misterio de la Encarnación ha tenido sus consecuencias. Y como hombre, Jesús enseña a vencer las tentaciones. Para la tentación física, resalta que la vida no se satisface solo con la barriga llena de pan. Para la tentación material, ya dijo que los pájaros y los lirios están cuidados de sobra por la Providencia de Dios. Además, a quienes le siguen les prometió el ciento por uno si se atrevían a dejarlo todo. Y finalmente, para la tentación emocional hace caer en la cuenta de cómo solo Dios es quien merece admiración y adoración. Nadie puede ocupar su lugar central. Solo ante él se dobla la rodilla y se le adora.

F. Tejerizo, CSsR

San Mateo 6, 1-6.16-18

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

MIÉRCOLES DE CENIZA

6 Marzo 2019

 

Cada año el tiempo de Cuaresma sirve de ayuda para preparar la confesión de la fe en la Resurrección del Señor y la actualización del propio Bautismo en la Noche Santa de la Pascua.

 

Hay que procurar que este tiempo no se escape de las manos como si fuera un líquido que se pierde entre los dedos. Para ello, deseo proponer tres palabras: encuentro, superación y afecto.

 

a) Encuentro

 

En el contexto que vivimos de autosuficiencia e individualismo, la Cuaresma brinda numerosas oportunidades de fraternidad y de no desentenderse del mundo. El Papa Francisco ha propuesto repetidamente generar una Iglesia de puertas abiertas, acogedora, superadora del anonimato y dispuesta a ofrecer espacios alternativos con intereses muy distintos a los de nuestra realidad social.

 

b) Superación

 

La Cuaresma es una especie de entrenamiento para ganar en confianza personal y definirse como discípulos de Jesucristo. En efecto, somos de Cristo, disponemos de mucha más fuerza de la que pensamos y el Señor no abandona nunca. Apoyados en él siempre se puede realizar un esfuerzo que permita vencer cualquier miedo paralizante. En realidad, no tenemos ninguna razón para temer ni para sentirnos derrotados. Se puede estar en medio de nuestra sociedad sin esconderse. En este sentido es donde más contraste causa este pasaje del Evangelio. En tiempos de Jesús resultaba atractivo aparecer públicamente como religioso y muchos hacían alarde de ello. Hoy, por el contrario, la situación en muy diferente y resulta delicado presentarse públicamente como una persona de fe.

 

c) Afecto

 

Nunca se puede olvidar todo aquello que el Señor ha perdonado. Su iniciativa va siempre por delante y le hace amar hasta dar la vida por los amigos. Nos hemos sentido tratados con bondad, con ternura, con misericordia… A ese amor solo cabe corresponder desde el interior personal –adentrándose en la soledad de la propia habitación- y dedicando tiempo a la oración.

 

En resumen, el camino cuaresmal es claro: corresponder al amor del Señor con la oración. Hacer frente al miedo con el ayuno, que brinda un entrenamiento en la capacidad de superación y de asumir el riesgo de poner la confianza en el Señor. Y finalmente, disponerse a generar espacios de encuentro, donde la limosna no es solo compartir los recursos y bienes materiales, sino también el ofrecer espacios de apertura y acogida donde las personas se sientan invitadas, escuchadas y tenidas en cuenta.

 

F. Tejerizo, CSsR

 

 

 

 

San Lucas 6, 39-45

 

En aquel tiempo dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está un discípulo sobre su maestro, si bien cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano. Pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca».

DOMINGO 8 Tiempo Ordinario, C

3 Marzo 2019

 

Cuando veas claro, podrás sacar la mota… Y la dificultad, precisamente consiste en ver claro. En nuestra actualidad, ver con claridad la realidad se encuentra con dos serios inconvenientes. Por una parte, el acercarse demasiado a la mota, para verla bien. La proximidad hace que la mota, aunque sea pequeña, crezca de tamaño. Conforme más próximo se está, más grande resulta, más llama la atención y más difícil resulta ver la totalidad y la hermosura de todo el ojo. Por otra parte, el deseo de conocer toda la realidad lleva a un exceso de información, de opiniones encontradas, de ingeniería social, de posible manipulación, de contaminación de la información… En consecuencia, crece la confusión y las tinieblas, de modo que resulta imposible ver la hermosura de todo el conjunto. Finalmente, aquello que realmente se precisa para acceder a la hermosura de la realidad es ser capaz de tener una mirada contemplativa, que permita vez más allá de la primera impresión. Se trata de un ver con una claridad, que reclama el esfuerzo de eliminar la viga que lleva a perder de vista el conjunto o que es víctima de la confusión.

 

Como dice el Evangelio, las zarzas no producen higos. El buen fruto nunca es resultado de la identidad confusa o de la inmediatez. Lo importante no es la rentabilidad, ni el aumento de la producción. El fruto que conviene es el que madura lentamente, se espera con paciencia y surge de la vida interior. Es aquel que germina como el grano de trigo, que después de caer en tierra muere, brota, afronta los inconvenientes y se entrega generosamente. Es el fruto que reconoce aquello que realmente es, que acepta su realidad y desarrolla sus capacidades. En consecuencia, necesitamos sacerdotes que lo sean, religiosos que lo sean, esposos que lo sean, jóvenes que lo sean… Y no híbridos artificiales y contrarios a la propia autenticidad.

 

Finalmente, del interior, del tesoro del corazón, brota el bien y el buen fruto. Dios no hizo ningún corazón malo. Por tanto, es posible permitir que del adentro personal surja la bondad, la misericordia y la disposición a colaborar con los planes del Señor.

F. Tejerizo, CSsR

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